- La traducción literal de enamorarse en inglés es "caer en el amor". ¡Qué moñada, no!
- Sí, como si el amor fuera un pozo o un charco.
- Ya. Y claro, no te vas a quedar ahí siempre, ¿no? Te tendrás que levantar algún día, ¡digo yo!
- Hasta que te vuelvas a caer otra vez.
- ¡Qué poco románticos son los ingleses!
Apenas acababa de empezar el día y el 11 ya estaba tachado con una cruz roja en su calendario de pared. Su reloj estaba cinco minutos adelantado "para no llegar tarde". Incluso, a veces, entusiasmado, contaba cómo su padre le había falsificado su partida de nacimiento cuando dejó embarazada a una mujer siendo menor de edad con el fin de ser legalmente un adulto y evitar males mayores. Eso suponía que era más joven de lo que figuraba en su carné. La gente le bailaba el agua sintiendo, en el fondo, lástima por aquel hombre que vivía en un tiempo que no era el del resto del mundo.
Le rompieron el corazón cuando le abandonaron en el altar. Se quedó sin lágrimas cuando murió su abuelo. El mundo se le vino abajo cuando suspendió su primera oposición. Pero nada le dolió tanto como aquel corte en el dedo con un post-it.
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